Un catalán enamorado de Camporrells Reviewed by Momizat on . Antonio Benito lleva Camporrells en el corazón. Las casualidades en la vida es lo que tienen. Hace cuarenta años vino a cazar y ya no se ha desligado de un pueb Antonio Benito lleva Camporrells en el corazón. Las casualidades en la vida es lo que tienen. Hace cuarenta años vino a cazar y ya no se ha desligado de un pueb Rating: 0
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Un catalán enamorado de Camporrells

Un catalán enamorado de Camporrells

Antonio Benito lleva Camporrells en el corazón. Las casualidades en la vida es lo que tienen. Hace cuarenta años vino a cazar y ya no se ha desligado de un pueblo que le aporta todo y más para volver con clima benigno y fiestas señaladas. Con su cámara al hombro capta la vida de unas gentes que considera como de su propia familia. Benito es un catalán pegado a Aragón.

Volver a la raíz materna o el azar de una cacería de otoño. Antonio Benito nació en Barcelona hace setenta y un años, y en la actualidad vive en Ripollet. Su ascendencia paterna le llega desde Castilla La Mancha, mientras que la materna se ubica en Aragón (Zaragoza). Pocas veces podría haber pensado que algún día disfrutaría de la vida en un pueblo de Huesca llamado Camporrells. Pero su afición a la caza y una invitación al coto del pueblo literano hicieron el resto en un personaje tan popular como apreciado en la localidad camporrellense. “Me gustó el pueblo y cuarenta años después aquí sigo. La gente es muy agradable. Conmigo se han portado siempre muy bien. Por ejemplo, tengo una gran amistad y aprecio con Pepito (alcalde). Es una bellísima persona que hace mucho por este pueblo”, destaca Antonio mientras va mostrando fotos y más fotos de su “otro pueblo”. 

 El caso de Antonio Benito no es ejemplo ni perfil exacto de la persona que busca una segunda residencia (o tercera) desde la comodidad y amplitud de una boyante economía personal. Estamos ante un humilde albañil de toda la vida que con mucho esfuerzo y cientos de horas empleado, ha ido viendo crecer su casa de Camporrells. Mientras explica los pormenores y empeños de su idilio con el pueblo, Benito no puede disimular un discreto orgullo aupado en una continuada emoción. “Desde el principio quería comprarme una casa en Camporrells y al final lo conseguí. Posteriormente, y en su restauración, han sido muchos años de trabajo y esfuerzo para poder disfrutarla, tal y como la vemos hoy”. En el corazón del pueblo, a treinta metros del ayuntamiento y a una docena más de la plaza de la Iglesia, la casa soñada no es más que una herramienta necesaria para gozar del aire sosegado de Camporrells. En nuestra charla y paseo por las cuidadas calles camporrellenses, Antonio Benito explica, saluda, conversa y recuerda mil y una escenas vividas en las cuatro décadas de ejercicio literano. “Cuando llegué había tres bares y el pueblo no estaba tan arreglado como ahora”. En los últimos años, el nombre y compañía de una mujer, Rosa, su compañera, ha sido fundamental en el devenir de Antonio y su particular vínculo rural. “Ella está muy a gusto aquí. Le gusta el pueblo, el ambiente y la cercanía de los vecinos”. El estío es la época del año apropiada para los desplazamientos continuos y estancias prolongadas de Rosa y Antonio. “El clima es ideal. El calor no agobia a diferencia de otros lugares de la propia comarca”. Es más; la pareja planea prolongar sus venidas a otras estaciones del año con el objetivo de pasar más tiempo en su “particular paraíso”.

Antonio Benito es de esas personas siempre dispuestas a colaborar por el bien común. Asociativo y servicial, disfruta con la gente y su otra gran pasión; la fotografía. Desde muy joven, le sedujo el mundo de la imagen y ya en su casa de Ripollet disponía de un pequeño laboratorio para revelar sus instantáneas. “Todo ha cambiado mucho con las cámaras digitales. Antes, para los aficionados como yo, tener ese laboratorio en casa y producirte tus propias fotografías era toda una experiencia”. A Antonio se le puede reconocer sin margen al error en las fiestas y eventos camporrellenses. Son varias décadas siguiendo esos actos con su cámara al hombro: Totxets, Plantada del Mai, fiestas de verano… Miles de fotos de la vida social de Camporrells llenan el archivo, álbumes y ficheros de nuestro protagonista. Retratos de unas gentes que siente como familia propia y de un pueblo que ya es el suyo. “Me encanta poder seguir con mi cámara todos esos eventos, y colaborar con aquellos que me piden fotos para cualquier trabajo o exposición”. Precisamente, hace tres años, l’Associació Totxets de Camporrells realizaba una interesante exposición retrospectiva de las fiestas camporrellenses con un buen número de fotografías de Antonio Benito. “Además, todo el material que tengo de Camporrells lo llevo y enseño en Ripollet. Allí conocen muy bien este pueblo; yo me encargo de ello. Incluso la revista Somos Litera la muestro con orgullo como prueba de mi pertenencia y gusto por esta sociedad literana”. Antonio también pertenece a la Asociación Ripollet Historia e Imagen, escenario ideal para poder mostrar su catálogo histórico-social de Camporrells.

Sin dejar la cámara y el pueblo que le inspira, Antonio anda empeñado en realizar un video de Camporrells al que añadiría comentarios y explicaciones de lo expuesto. La ilusión por este proyecto le empuja a verbalizar continuamente el objetivo que pretende. Ideas, intenciones, propósitos y deseos de este septegenario activo, lúcido, presto y rendido a las virtudes de un pueblo, el suyo, Camporrells.

 

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