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Adell y su cita literaria en año par

Adell y su cita literaria en año par

José Antonio ADELL Castán

llega fiel a su cita literaria en solitario, tal y como viene haciendo desde el año 2008, fecha de publicación de su primera novela Regreso al alba. Cada dos años, el profesor, escritor, historiador, divulgador… literano nos ha venido regalando interesantes narraciones con un fondo histórico y bien documentado, fruto de su querencia al estudio y a la historia. La nueva novela de Adell lleva por título Gadea, la peregrina de Compostela, una secuencia de protagonistas y escenas ambientadas en el año 1113 y protagonizadas por una mujer, Gadea, y su voluntad inquebrantable de querer, a través de una fuerza personal aupada en el amor a su esposo, pero sobre todo a su dignidad como persona. En el ocaso de este año 2018, el escritor nacido en La Melusa (Tamarite de Litera) volverá a presentar una novela en la Feria del Libro Aragonés –Monzón, 6, 7 y 8 de diciembre-. Y como es tradición, Adell liderará la lista de los más vendidos. Por algo será. A continuación, el autor nos ofrece una serie de apuntes y reflexiones sobre las 320 páginas que abrazan a Gadea, la peregrina de Compostela.

En el año 2017 realicé el Camino de Santiago, por el camino francés por Aragón o camino aragonés. Como para muchos peregrinos fue una experiencia importante. En mi caso hice la ruta en soledad con una mochila de unos diez kilos de peso y durmiendo en los numerosos albergues que ofrece el camino. Aprovechando mi adecuada condición física en ese momento pude mantener una media de unos 30 kilómetros diarios. Ello suponía de 6 a 8 horas diarias andando. La etapa más larga fue de 42 kilómetros, llegando a Burgos al atardecer.

Los paisajes tan diversos y el inmenso patrimonio del que puedes disfrutar compensan el cansancio de las etapas y la climatología muchas veces adversa. El paso por la Sierra de Izco con un auténtico aguacero, el camino del Bierzo a Galicia con lluvia persistente, o el calor y la desolación estival de los campos castellanos de Burgos y Palencia fueron etapas de una dureza extraordinaria. Todo lo compensa la experiencia vivida en la que se unen la espiritualidad, la cultura, el patrimonio, el contacto con las gentes y la planificación y organización diaria para cumplir las etapas.

Aprovechando el paso por ciudades, pueblos, aldeas y parroquias fui documentando lo que luego sería esta novela. Si en la actualidad el camino tiene sus dificultades es de suponer que en la Edad Media los apuros y también peligros serían mayores. He pretendido recrear este libro con una serie de protagonistas que en su vida pasan por diversas circunstancias. El mundo medieval de aquella época con las guerras (entre los partidarios de Alfonso y de Urraca, y entre cristianos y musulmanes), la carestía y el hambre, las enfermedades y epidemias, las cuadrillas de bandidos y maleantes, la naturaleza inhóspita, unido a los aprovechados, los embaucadores y los fanáticos convertían el camino en una auténtica aventura. Las gentes del Medievo llegaban a Santiago desde diversos lugares de la Europa cristiana. Si realizaban esta ruta tan compleja era porque algo les movía en su interior: sus creencias religiosas, su espiritualidad, la tradición o el conocimiento de otros lugares. El Camino se convirtió en la principal ruta de peregrinación de Europa.

Existen muchos libros sobre esta temática. Cada uno recoge un aspecto o una mirada sobre el itinerario seguido por los peregrinos o sobre sus propias vidas. Seguirán apareciendo muchas publicaciones, pero seguirá siendo difícil que el lector pueda vivir en su interior lo que es la realidad del peregrinaje, antaño con su capa, su bordón, su vieira, su calabaza, su sombrero, su concha y su zurrón o alforja; y hoy con su mochila, con su palo o su bastón de senderismo, con sus zapatillas o botas y con la ropa apropiada para el frío, el calor o la lluvia. Unos caminan, otros prefieren la bici o el caballo. Las caras de satisfacción cuando llegan al Monte do Gozo, a la plaza del Obradoiro, en el abrazo al apóstol o ante su tumba compensan el esfuerzo, antes y ahora.

El Camino es ya patrimonio de la humanidad y habrá que agradecer a tantas asociaciones, instituciones, hospitaleros y gentes que se preocupan de mantener las señalizaciones, los caminos en condiciones, los albergues y hostales adecuados, respetando el propio espíritu del peregrino.

La novela tiene por protagonista a los peregrinos y al camino, y aunque confluyen otras historias secundarias el eje central se mantiene. Los personajes se vinculan de distintas maneras a esa ruta y parte de su vida queda marcada por la misma. He manejado diferentes fuentes para poder realizar la ambientación necesaria como en cualquier novela histórica, desde algunos datos del Codex Calixtino hasta historias medievales de las distintas ciudades y poblaciones citadas.

Finalmente, quiero agradecer a Julio Ollés la ayuda prestada en el relato de su experiencia de peregrinación; a los compañeros ocasionales que encontré en el camino; y a Olga Asensio y Celedonio García, por sus consejos para mejorar la obra.

SINOPSIS:

Gadea, con su hijo Gonzalo de once años, emprende en febrero de 1113 el Camino de Santiago en busca de su esposo Luis. Lo hace desde su ciudad, Jaca. Luis está al servicio del Rey de Aragón y Navarra, Alfonso I el Batallador. Los enfrentamientos y desavenencias de Alfonso I con su esposa Urraca, reina de León, propician nuevos riesgos en el Camino, además de los ya existentes por la presencia de bandoleros y maleantes. Pero Gadea no estará sola para afrontar la aventura que le debe llevar hasta su esposo Luis. Además del pequeño Gonzalo, la jaquesa tendrá un fiel compañero en Ebro, un perro siempre al lado de su dueña. También vivirá un reencuentro y apoyo con Jacques, un peregrino francés que conoció en Jaca y al cual le salvó la vida tras una intensa nevada.

Luis, osado pendenciero, vive aventuras propias al lado de su amigo Jaime en León, Astorga, Villafranca del Bierzo o Santiago. Mientras, Orosia, la hija de Gadea y Luis, se verá sometida a las exigencias y maltratos de su prometido Sancho, de las que la librará el joven montisonense Mateo.

Es una novela ambientada en lugares y escenas del Camino, bien conocidas por el autor. Las aventuras, peligros, dificultades, misterios… en aquel siglo XII y entre unos personajes de perfiles diferentes, no están exentas de amor y una enorme fuerza interior de Gadea por conseguir su propósito.

 

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